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MindingMinds - Captura del primer vídeo de concienciación sobre Altas Capacidades

Nuestro primer vídeo sobre Altas Capacidades

Estrenamos el canal de Youtube con un vídeo en el que presento un modo simplificado de entender las Altas Capacidades, ¿podrían entenderse cómo si fueran Hiperactividad Mental?

En el vídeo hablamos de cómo, si entendemos que se trata de la necesidad natural de “moverse” a toda velocidad a nivel intelectual, imaginativo, emocional, sensitivo e incluso motriz, comprendemos que la característica de las Altas Capacidades hace que los alumnos necesiten recibir también una atención especial en el aula.

El objetivo que tenemos al iniciar el canal de Youtube, es concienciar, naturalizar y difundir temas de Altas Capacidades; algo que en MindingMinds tenemos ganas de hacer y pendiente desde que empezamos. Va a ser una plataforma en que todas las personas que quieran aportar sus ideas, opiniones o testimonios puedan compartir sus vídeos, para que la gente de todas las edades que sospeche o sepa que tiene AACC, tenga un sitio en Internet dónde referirse, dónde habla gente que está o ha estado en su misma situación, para que se sientan comprendidos y acompañados, que entiendan que no son los únicos, y que no funcionan mal, sólo distinto a la mayoría (¡a mi éste detalle cambió por completo la forma de verme!).

 

Si os apetece hacer un poco de análisis para acabar de exprimir el potencial del vídeo, os dejo un par de comentarios:

  • os daréis cuenta de cómo tengo tendencia a irme por las ramas y por allí perderme (característica compartidísima en la gente de AACC),
  • y luego, un detalle PNL: muevo los ojos básicamente hacia arriba al hablar y pensar, indicador de que proceso preferentemente la información de manera visual, por imágenes, por delante del procesamiento kinestésico, que hace mirar hacia abajo para centrarse en sensaciones, y el auditivo, en que se mira más a los lados (el visual es el tipo de procesamiento más rápido de los 3, así que si la sumo al procesamiento arborescente=multi-camino-simultáneo típico de las AACC, dada la consistencia algodonosa de mi cerebro, las ideas se me aglomeran y encontrar el modo de dilucidar lo esencial para traducirlo todo a tiempo en información verbal es un trabajo bueno).

Con esto último, quiero dar a entender que las AACC son sólo una característica más, cada persona viene con su set de cartas, y si por ejemplo te tocan dos que tiran en direcciones más o menos contrarias, ¡tienes un reto! 😉 Si tenéis más curiosidad sobre el tema, podéis buscar sobre doble excepcionalidad (las AACC muchas veces enmascaran la dificultad de aprendizaje, o bien sólo se detecta la última, o se compensan ambas y cuesta detectar cualquiera de las 2 si no se está muy despierto).

 

¿Es todo negativo? ¿A nadie con AACC le van las cosas entre normal, bien y genial?

¡Por supuesto que hay infinidad de cosas positivas! Cada característica tiene dos caras, te da problemas y confusión si la desconoces y no le sabes sacar el partido, pero una vez las conoces, ¡das con un don para disfrutar!

De momento la gente que está genial (sobretodo si están en la Escuela o un ambiente que no les reconoce) no es mayoría, pero en cambiarlo estamos. Haremos vídeos y entrevistas con éstas y todo tipo de personas para ver qué trucos les podemos sonsacar. ^_^

Como siempre, cualquier idea/sugerencia/colaboración/etc. es bienvenida. ¡Muchísimas gracias!

 

PD: quiero contaros que las dudas que teníamos en empezar esta nueva iniciativa, venían del no saber dónde poner el límite: qué comparto y qué es para mi. Parece que el proceso será de aprender en el camino, de probar e ir rectificando. ¡Agradeceremos todo tipo de apoyo que nos podáis ofrecer! Gracias de nuevo 🙂

¿Es nuestro CI superior al de nuestros abuelos? - MindingMinds

¿Es nuestro CI superior al de nuestros abuelos?

Viaje por la historia con el filósofo moral Jim Flynn, que nos explica por qué parece ser nuestro CI superior al de nuestros abuelos y abuelas, en esta charla de TED.

Usando el vídeo para cambiar la educación - MindingMinds

Usando el vídeo para reinventar la Educación

“El modelo tradicional no te permite equivocarte y experimentar, ni espera que logres la excelencia. Nosotros te alentamos para que experimentes y te equivoques, pero esperamos de ti la excelencia.” – Salman Khan

Se dio cuenta que gracias a los vídeos de matemáticas que colgaba en Youtube para sus primos, las clases se invertían de modo que la tarea para casa era investigar, y lo que la maestra o maestro mandaría normalmente como deberes, se podía hacer en clase conjuntamente. Se humaniza el acto de enseñar, al poder los alumnos compartir y preguntar, interactuar con sus compañeras, compañeros y profesores el 100% del tiempo disponible en la escuela.

El objetivo de Khan Academy es crear un aula global mundial, en la que todos podamos interaccionar.

En este artículo de septiembre os presentábamos el curso Pixar in a Box de Khan Academy, en el que se enseña las matemáticas que hay detrás de películas de Pixar como Monstruos S.A. o UP.

niño practicando trucos en bicicleta

27 consejos para dominar cualquier cosa

  1. Encuentra la tarea de tu vida.

  2. En lugar de competir en un campo lleno de gente, encuentra uno en que puedas dominar.

  3. Rebélate contra el camino inadecuado, y transforma el enfado en motivación.

  4. Ama tu tema a un nivel muy básico.

  5. Encuentra tu aprendizaje ideal.

  6. Observa en profundidad, practica incesantemente y experimenta.

  7. Valora aprender por encima del dinero para no ser un esclavo de la opinión del resto.

  8. Busca el sentimiento de inferioridad con el fin de aprender de verdad.

  9. Practica intensamente e inclínate hacia la resistencia y el dolor.

  10. Confía en la prueba y error más que en nada.

  11. Absorbe el poder de un maestro.

  12. Elige a un mentor que te desafíe intensamente.

  13. Absorbe completamente el conocimiento de tu maestro – y luego transfórmalo.

  14. Crea una dinámica de realimentación con todas tus relaciones.

  15. Domina la inteligencia social.

  16. Acepta la crítica y adáptate a las estructuras del poder y la sociedad.

  17. Crea meticulosamente tu persona.

  18. Sufre a los tontos y aprende a explotarlos. (es un consejo un poco bestia, así que quiero matizar que estoy transcribiendo literalmente)

  19. Despierta tu mente dimensional, y sé audaz.

  20. Absorbe todo, y luego deja que tu cerebro haga conexiones para ti.

  21. Evita poner las cosas en categorías familiares.

  22. No dejes que la impaciencia descarrile tus planes.

  23. Valora por igual la inteligencia mecánica y la abstracta.

  24. Evita el “bloqueo técnico”, o quedar envuelto por la maestría en la técnica en lugar de abordar el verdadero problema.

  25. Fusiona lo intuitivo y lo racional.

  26. Da forma a tu mundo según tus fortalezas.

  27. Ten en cuenta que la práctica es tan importante como la habilidad innata.

Estos son los 27 trucos que nos propone Entrepreneur en su artículo (que os invito a leer, o al menos el texto cortito que acompaña el truco 26, dónde cuentan una anécdota de Einstein).

Universo

Los avestruces no esconden la cabeza (parte II)

When I heard the learn’d astronomer;
When the proofs, the figures, were ranged in columns before me;
When I was shown the charts and the diagrams, to add, divide, and measure them;
When I, sitting, heard the astronomer, where he lectured with much applause in the lecture-room,
How soon, unaccountable, I became tired and sick;
Till rising and gliding out, I wander’d off by myself,
In the mystical moist night-air, and from time to time,
Look’d up in perfect silence at the stars.

Walt Whitman

Cuando oí al docto astrónomo,
Cuando me presentaron en columnas las pruebas, los guarismos,
Cuando me señalaron los mapas y los diagramas, para medir, para dividir y sumar,
Cuando desde mi asiento oí al docto astrónomo que disertaba con mucho aplauso en la cátedra,
Qué pronto me sentí inexplicablemente aturdido y hastiado,
Hasta que escurriéndome afuera me alejé solo
En el húmedo místico aire de la noche, y, de vez en cuando,
Miraba, en perfecto silencio, las estrellas.

Tres semanas sin publicar nada… Tres semanas llenas de exámenes, conferencias, reuniones, proyectos… Tres semanas de dormir 4 horas para coger 3 trenes para trabajar 14 horas para trabajar 3 horas -en casa y como extra- para dormir 4 horas… Y así hasta que uno se jubila y puede hacer de canguro de sus nietos mientras su hijo duerme 4 horas para coger 3 trenes etc. Pero bueno, si uno quiere conseguir títulos es el precio que debe pagar… Porque claro está, más mérito tiene el que más diplomas tiene colgados en su despacho que no el que más sabiduría (que no conocimiento) tiene en su cabeza… Esta idea no es mía, de hecho habita en una parte del cerebro de todo ser humano y fue plasmada por Dalai Lama en la gran frase: Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni en el presente ni en el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido. 

… Viven como si no tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido…

Dentro del conjunto de mis rituales, se encuentra uno particularmente enriquecedor. Es cierto que, en mi caso, el tiempo no es un bien abundante, pero cuando tengo cinco minutos y ganas de caminar, aprovecho para ir a la biblioteca que más cerca tenga, coger un libro aleatorio, abrirlo por una página aleatoria y leer un fragmento. Luego, cierro el libro, lo dejo en su sitio y me voy. Y, con la mente en blanco, aprovecho para que el contenido que he leído madure en mi cabeza y tome la forma más o menos definida de una idea. Pues bien, hará ya un tiempo cuando cayó en mis manos una antología del poeta estadounidense Walt Whitman. Lo cierto es que no abrí el libro por la página del poema que he reproducido al principio de este texto, pero no pude reprimirme y consulté el índice del libro. Al ver “When I heard the learn’d astronomer”, me recordó un álbum ilustrado que de niño había leído. Efectivamente, el poema era el mismo que el que había leído más de siete años atrás. Y me hizo reflexionar mucho.

El astrónomo

 Ya lo comenté en la Parte I, el actual sistema educativo no es más que una gran competición. Se inculca el aprendizaje compulsivo y no la interiorización de valores reales o de cooperación. Y esto tiene unas consecuencias nefastas: esta actitud de ver al compañero como un adversario y no como un colaborador no potencia, como se presume, el espíritu de auto-superación sino que, bajo mi punto de vista, aumenta la agresividad, la desconfianza y, esto es, la seguridad y integridad del estudiante. Es verdaderamente una tragedia. Porque esta competición, la ansia por ganar, ciega a cualquiera. Mediante este estado de búsqueda del falso triunfo, la capacidad analítica y crítica del/la joven estudiante se corrompen. Y se llega a un punto de automatización. “No me importa por lo que lucho sino ganar la batalla“. Ya nadie se preocupa por la ética de sus acciones.

Me preocupa mucho ver como se despilfarra escandalosamente cantidades industriales de talento en los colegios… Personas que podrían crear, descubrir, ayudar… Y que en vez de ésto, se preocupan a memorizar (sin cuestionarse el motivo que les impulsa a hacerlo) lo que pone en un libro de texto (del cual no conocen ni su autor ni su credibilidad) para vomitarlo en un examen y, acto seguido, olvidarse. Porque claro está, más importante tener un diez en biología que tener interés por la biología… Y quien dice biología dice cualquier disciplina. Hoy ya no se va a la escuela a obtener conocimiento (si es que en algún tiempo se ha ido a hacerlo) sino a aprender a acatar normas. Forzar tu propio límite de aguante de presión, y perder la individualidad que hace posible una futura mejora colectiva. Y, sinceramente, creo que este es la última oportunidad que tenemos para cambiar nuestra mentalidad. Siempre nos queda la posibilidad, claro está, de seguir en el camino en el que estamos y ser un estudiante, trabajador, y jubilado más que duerme poco, coge muchos trenes y no puede pensar.

De todos modos, creo que tenemos que dejar de dividir y sumar; asumir nuestra ignorancia y, en el húmedo y místico aire de la noche, de vez en cuando, mirar en perfecto silencio las estrellas. 

MindingMinds - Y tu, ¿qué oyes?

Oyendo el color, viendo la música…

 

Un hombre. Delante de él un Sorolla. Y una pared blanca. Contempla el cuadro. Pero no se fija en los detalles, no imagina la identidad de cada uno de los personajes representados. No le interesa la esencia de las bruscas pinceladas. Su atención se centra en algo que, a su juicio, es mucho más interesante: el contraste del dorado del marco con la pared. Se concentra. Siente las sombras proyectadas. Es consciente de cada uno de los grises de la gama que el yeso, bajo el sofocante calor de los focos, expira. Y la sinfonía empieza. El cuadro se difumina, de él apareciendo sólo los colores principales. Rojo. Do mayor. En su cabeza, una orquesta de un millón de perfectos instrumentos interpreta el cuadro. Todo empieza con una roja vibración… Desde el interior de la Tierra, nota como le llegan las voces de miles de violines, que construyen un pedestal de luz para recibir a una áurea y explosiva melodía, que emana destellos de luz verde, amarilla y otros muchas que su atención no es capaz de captar. El pulso del hombre se acelera, está completamente inmerso. Una gota de sudor baja a través de su brazo, proporcionándole un contraste de sensaciones que hacen la experiencia aún más intensa: un líquido frío punzante se desliza sobre el árido calor de un ambiente sobrecargado de miles de tensas respiraciones.  A cada tono de color que descubre, un nuevo instrumento interpreta una melodía acorde con las formas que el pintor dio a su cuadro… Poco a poco, es consciente de todo el contenido del cuadro, se inmiscuye en los secretos de la pintura… Y cierra los ojos. Y el mundo calla.

La sinestesia es un fenómeno no demasiado frecuente y aún menos conocido. Si se tuviese que explicar en pocas palabras, la sinestesia es una característica cognitiva que hace que el sinestésico o la sinestésica asocien, de forma involuntaria, estímulos de un sentido con reacciones de otro. Por ejemplo, en el texto superior, el hombre asociaba las notas musicales con diferentes tipos de color. Y, de hecho, este tipo de sinestesia es el más usual (esto es, una gran mayoría dentro de una pequeña minoría): Vasili Kandinsky, gran pintor de estilo abstracto, basaba la composición pictórica de sus cuadros en canciones y melodías.

Composición VIII

Un dato curioso sobre Kandinsky: una vez se inauguró una exposición suya en un museo y los técnicos, por error, colocaron uno de sus cuadros al revés. Debido a que la obra de Kandinsky no tiene un punto de referencia demasiado definido, nadie reparó en el error hasta que el pintor decidió visitar la exposición. Cuando vio el cuadro, la melodía que le inspiraba era tan desconocida para él que llegó a afirmar que el cuadro no era suyo… Por suerte, antes de que lo retirasen, Vasili se dio cuenta y pidió a los técnicos del museo que colocasen el cuadro correctamente…

 

 

No obstante, este es solo uno de los muchos tipos diferentes de sinestesia que existen: por ejemplo, hay gente que asocia los gustos con números, las letras con colores, las palabras con latitudes… (Por ejemplo, Lunes podría asociarse con el Norte, el sabor del vino con el número 6, la letra O con el color azul…).

No hay una explicación científica específica para este fenómeno, todo y que todos los datos apuntan a que la sinestesia es una reducción  de la inhibición de los sistemas de retroalimentación sensorial (o lo que es lo mismo: el cerebro recibe cinco tipos diferentes de estímulos: a) visuales, b) auditivos, c) gustativos, d) táctiles y e) olfativos. Cuando se recibe un estímulo a (visual), lo normal en el funcionamiento del cerebro es que reduzca la actividad en las áreas que controlan  b, c, d y e para poder concentrarse bien en el estímulo a. El sinestésico, en cambio, no reduce la actividad en alguna o ninguna de las áreas, por lo que el estímulo visual también tiene efecto en otros sentidos (en el auditivo, por ejemplo, como el hombre del texto)).

 

Así pues, la sinestesia no es más que unir los cinco tipos diferentes de estímulos en un “Estímulo Mayor”, formado por la fusión de esos cinco “estímulos menores”. O lo que es lo mismo, reagrupar toda la información que el cuerpo humano es capaz de captar (conscientemente) en un conocimiento único. No es más que un bello paralelismo entre el arte y la educación. Del mismo modo que un no-sinestésico no es capaz de captar toda la grandeza de una obra de Kandinsky; un estudiante (entiéndase como aprendedor) que contempla todo el conocimiento bajo la perspectiva de una sola disciplina, no es capaz de comprender la totalidad del conocimiento que está intentando alcanzar. Porque, de hecho, cualquier clase de búsqueda de conocimiento global, des de la comprensión del mecanismo de Higgs al análisis completo de las obras de Julio Cortázar, nace de una sola pregunta, de la única inquietud que nos genera no saber quiénes somos ni qué nos rodea. Así pues, el conocimiento tiene un origen único, una sola base sobre la que se ha ido apoyando para crecer: ¿Qué sentido tiene nuestra existencia? A partir de aquí, los Antiguos creyeron que el conocimiento nos daría la respuesta. Pero, a medida que han ido pasando los siglos, el hombre se ha preocupado tanto en hacer crecer –casi compulsivamente- el castillo del conocimiento que ha olvidado por completo los orígenes, los cimientos sobre los cuales está construyendo su megalítica obra.

A medida que han ido pasando los siglos, el hombre se ha preocupado tanto en hacer crecer –casi compulsivamente- el castillo del conocimiento que ha olvidado por completo los orígenes, los cimientos sobre los cuales está construyendo su megalítica obra.

Estamos tan ocupados en dividir, en especificar, que hemos llegado a un punto en que las diferentes disciplinas del conocimiento humano se han vuelto completamente inconexas. Y, volviendo a la sinestesia, lo mismo nos pasa con los sentidos: cuando vemos algo, estamos tan ocupados en centrar la atención a lo que vemos, despreciamos tan cruelmente a los otros sentidos, que no les damos la posibilidad de aportarnos una respuesta a un estímulo que, aunque reciben, nosotros obviamos. ¿Es este el camino que queremos tomar? ¿Deshumanizamos el conocimiento para llegar al infinito (o a varios infinitos) o nos volvemos hacia atrás y nos damos cuenta del común origen metafísico que tiene todo lo que hemos construido desde que el hombre es capaz de razonar?

¡Ah, por cierto! Mi nombre es Pol y esta es mi primera entrada. Si quieres contactar conmigo no lo dudes: pol.rv@mindingminds.org